¿Qué es la Pericarditis? Síntomas y Tratamiento
La pericarditis es una inflamación aguda o crónica del pericardio, con incremento en el volumen de líquido y presión que condiciona disminución en el volumen latido.
El pericardio puede dividirse en dos componentes: el pericardio visceral (o epicardio) y el pericardio parietal.
- El pericardio parietal rodea al corazón y limita las dimensiones diastólicas del mismo. Se une a los grandes vasos y tiene elasticidad mínima.
- El pericardio visceral envuelve al corazón y grandes vasos con una cubierta delicada que también incluye grasas, vasos coronarios y nervios. Entre estas dos capas se encuentra una tercera capa de líquido que ayuda a proteger al corazón y su contractilidad.
El líquido habitual en el caso pericárdico es 10 a 30 mL. Cuando existe un aumento súbito en la cantidad de líquido o hay constricción del saco pericárdico, esto restringe la cámara que recibe el volumen, lo cual disminuye el volumen latido y condiciona hipotensión (este proceso se llama taponamiento).
Esto incrementa la presión ventricular al final de la diástole, lo que impide el llenado ventricular y volumen eyectado.
Causas
La causa más común es infecciosa, con cerca de 30% resulta en infecciones bacterianas.
La causa viral observada con mayor frecuencia es coxsackievirus. Otras causas incluyen enfermedades autoinmunes, traumatismo y neoplasias. La pericarditis constrictiva es una complicación crónica que puede ser resultado de pericarditis aguda o crónica.
Se caracteriza por engrosamiento del pericardio con adherencia al miocardio, lo cual causa restricción a la expansión diastólica de los ventrículos.
La causa más frecuente de pericarditis constrictiva es la tuberculosis. Otras causas bacterianas de pericarditis incluyen neumococos, estafilococos y Haemophilus influenzae.
Características Clínicas
Clínicamente el niño puede presentarse con dolor torácico y dificultad respiratoria. El niño que tiene la función cardiaca alterada ya sea por incremento en el líquido pericárdico o constricción por el saco pericárdico se presentará con datos de ICC y un frote o “golpe” precordial (como el sonido de los zapatos al caminar en la nieve).
Los signos clásicos incluyen intolerancia al ejercicio, fatiga, distensión venosa yugular, edema de miembros inferiores, hepatomegalia, disminución en la fuerza de los pulsos distales y ruidos cardiacos, así como pulso paradójico.
Estudios Diagnósticos
El ECG a menudo es normal, pero puede mostrar elevación del segmento ST en múltiples derivaciones o datos de taponamiento, así como complejos QRS con bajo voltaje o alternancia eléctrica. La radiografía de tórax puede indicar una silueta cardiaca normal o grande. Existe derrame pleural en 50% de los casos.
El ecocardiograma transtorácico es el estándar de oro para el diagnóstico y permite diferenciar entre otras posibles causas de cardiomegalia y falla cardiaca.
La resonancia magnética o tomografía computada pueden emplearse para determinar el grosor pericárdico, pero no son necesarias para establecer el diagnóstico a menos que exista dificultad para obtener imágenes adecuadas con el ecocardiograma.
Diagnóstico Diferencial
El diagnóstico diferencial comprende las diversas causas de pericarditis, incluidas infecciones (virales y bacterianas), trastornos autoimmunes, enfermedades reumatológicas, lupus eritematoso generalizado y artritis reumatoide juvenil. Otras causas a considerar incluyen hemopericardio traumático, arritmias y alteraciones toxicológicas.
Tratamiento
Las prioridades del tratamiento en el contexto agudo son controlar el dolor, apoyo con oxígeno y brindar el tratamiento definitivo de la pericarditis.
El niño debe colocarse en una posición con elevación de la cabeza y hombros. Se debe brindar oxígeno humidificado y monitorizar para buscar arritmias.
Monitorizar la saturación de oxígeno ayudará a detectar deterioro de forma temprana. Una vez que se establece el diagnóstico de pericarditis, el saco pericárdico debe puncionarse para extraer líquido (pericardiocentesis) con intención diagnóstica y/o terapéutica.
Deben prescribirse antiinflamatorios y antibióticos al niño. La pericardiocentesis puede ser necesaria si se encuentra presente el taponamiento agudo.